viernes, 25 de enero de 2013

El hombre lobo de Allariz :O



En esta entrada, hablaremos un poco sobre un hombre que vivió en el siglo XIX, del cual se dice que surgió la leyenda del hombre del saco, o aquí en España el "coco".
Manuel Blanco Romasanta  fue un psicópata criminal español y único caso documentado de licantropía clínica.

En su partida de nacimiento está consignado como Manuela, pues se creyó que era una niña. Era de aspecto físico normal aunque medía solo 137 cm, rubio y de facciones consideradas por algunos historiadores como "tiernas". Romasanta trabajó como sastre y era considerado inteligente y culto para la época, pues sabía leer y escribir. Llevó una vida aparentemente corriente hasta la muerte de su mujer, en la que no tuvo participación. A partir de ese momento dejó la vida sedentaria y empezó a dedicarse a la venta ambulante, trasladándose para ello durante los primeros años por la zona de Esgos y posteriormente abarcando toda Galicia. Empezaron a conocerlo como vendedor de un ungüento del que se decía que estaba compuesto por grasa humana. Su fama de asesino le llegaría con la acusación por la muerte de un alguacil cerca de Ponferrada. Fue condenado, y consiguió escaparse a un pueblo abandonado en el cual convivió con el ganado durante meses. Volvió a aparecer en público en Rebordechao, fue poco a poco ganándose la confianza de la gente, en especial, de las mujeres. Así se ganó la fama de "afeminado".
Ya asentado en su pueblo fue cuando comenzaron los asesinatos, en los bosques de Redondela y Argostios. Sus víctimas siempre fueron mujeres o niños. Intentó huir de Galicia con un pasaporte falso, pero lo cogieron en Toledo.
Él afirmó que víctima de un maleficio que lo convertía en lobo en las noches de luna llena, había matado a trece personas utilizando sus manos y dientes. Él dijo esto:

"La primera vez que me transformé fue en la montaña de Couso. Me encontré con dos lobos grandes con aspecto feroz. De pronto, me caí al suelo, comencé a sentir convulsiones, me revolqué tres veces sin control y a los pocos segundos yo mismo era un lobo. Estuve cinco días merodeando con los otros dos, hasta que volví a recuperar mi cuerpo. El que usted ve ahora, señor juez. Los otros dos lobos venían conmigo, que yo creía que también eran lobos, se cambiaron a forma humana. Eran dos valencianos. Uno se llamaba Antonio y el otro don Genaro. Y también sufrían una maldición como la mía. Durante mucho tiempo salí como lobo con Antonio y don Genaro. Atacamos y nos comimos a varias personas porque teníamos hambre."
Informacion del blog



Escribiremos sobre algunos relatos de miedo que hay sueltos por internet y sobre otras curiosidades que nos apetezcan.