viernes, 22 de marzo de 2013

El pato más bonito del mundo

El Pato Mandarín - El Pato más bello del mundo
se disputa el primer lugar de belleza entre todos los patos y sus parientes. Como en muchos otros patos, solo el macho exhibe los colores durante la temporada de cría. El resto del año es bastante similar en apariencia a la hembra. Ésta es de color pardo gríseo. No muy atractiva a nuestros ojos, tal y como lo planeó la naturaleza en su diseño de un excelente camuflaje.
La distribución natural lo ubica en la sección oriental de China y Manchuria. En invierno se extiende su distribución, incluyendo el archipiélago de Japón, rara vez llegando hasta Formosa. Fue introducido en Inglaterra donde ya se ha establecido al suroeste de Londres.
Este pato es muy sociable. En invierno forma grupos con otros miembros de su especie, algunas veces hasta cien de ellos se pueden ver juntos. Según se aproxima la primavera forman su pareja antes de emigrar a las áreas donde anida en Manchuria y China. Cuando una pareja cría por dos temporadas continuas tienen una buena posibilidad de permanecer junta.

Atrapado en el subterráneo

Después de exponer varias curiosidades continuamos con algún que otro relato de miedo

Una de las leyendas más recurrentes en ciudades con Metro (trenes subterráneos) es la de que en su interior y amparados por la oscuridad de sus túneles se esconden todo tipo de delincuentes, vagabundos y personas de mal vivir que escapando del frío o de la policía se ocultan en viejas estaciones abandonadas o conductos de ventilación.

Paula había bebido mas de la cuenta por lo que aquella noche regresaría temprano a casa, se sentía bastante mal y muy mareada pero como era relativamente temprano decidió que en lugar de gastarse su dinero en un taxi, como hacía habitualmente cuando regresaba de la discoteca, aprovecharía que el Metro aún seguía abierto para ahorrarse unos cuantos euros.

El trayecto era largo y las pocas personas que viajaban en su vagón parecían tan cansadas como ella, sólo un grupo de amigos que bromeaban al fondo del tren hacían el suficiente ruido con sus bromas y risas para mantenerla despierta, pero cada vez tenía que luchar con más fuerza para no quedarse dormida. Por desgracia en la siguiente estación tenía que hacer un transbordo así que se bajó y tras caminar por los pasillos de la estación llegó al andén en el que abordaría el metro que la llevaría a casa.

El cartel luminoso avisaba que el próximo tren tardaría seis minutos en llegar, por lo que Paula decidió esperar sentada en uno de los bancos junto al andén. El silencio y la soledad de esa estación provocaron lo inevitable y a pesar de sus esfuerzos se durmió y casi sin darse cuenta se recostó en el banco usándolo como si fuera una cama. Era tan profundo su sueño provocado por la borrachera que cuando pasó el último metro de la noche ni siquiera lo sintió pasar.

Hasta pasada más de una hora no se despertó, por suerte la borrachera parecía haberse esfumado parcialmente tras la cabezadita, pero algo parecía no ir bien. El cartel que avisaba la llegada del próximo tren estaba apagado y al mirar la hora en su teléfono móvil se dio cuenta que eran casi las dos de la mañana.

Asustada empezó a subir las escaleras mecánicas de la estación, que ya estaban apagadas, para salir de allí. La parada en la que tenía que hacer trasbordo era una de las más antiguas, viejas y pequeñas de la ciudad por lo que la sensación de agobio y miedo eran mucho más intensas. Al llegar a la salida la peor de sus pesadillas se hizo realidad. Las puertas estaban cerradas y no había nadie en la estación por lo que por más que gritara nadie podría escucharla desde la calle. Además su teléfono estaba sin cobertura, esas malditas estaciones casi nunca tenían señal y las puertas de cristal herméticamente cerradas la separaban del exterior aún por unos cuentos metros.

Paula no sabía que hacer, miraba a las cámaras de seguridad y hacía gestos esperando que alguien desde algún puesto de control pudiera verla, pero ella misma sabía que eso era imposible, no había nadie controlando las cámaras porque la estación había sido cerrada desde fuera.

¿Cómo era posible que nadie la despertara? ¿No tenían los guardias de seguridad que comprobar que nadie quedara dentro de la estación antes de cerrar?

Su miedo se convertía por momentos en cólera y confusión. Desde luego no podía esperar hasta que a la mañana siguiente abrieran de nuevo el Metro, faltaban más de cuatro horas para que se reiniciara el servicio y si llegaba a casa a las 7 de la mañana su padre probablemente la mataría.

Con la mente aún nublada por el alcohol decidió que lo mejor que podía hacer era caminar por los raíles del tren hasta la siguiente parada. El camino era oscuro y realmente tétrico pero sabía que su destino no estaba muy lejos y gracias a la luz del flash de su teléfono podría alumbrar el camino. La siguiente estación era una de las más importantes, con gran cantidad de líneas y recientemente había sido remodelada por lo que estaba segura que allí podría encontrar a alguien que la permitiera salir a la calle donde abordaría un taxi.

La idea parecía muy buena, pero a la hora de la verdad recorrer aquellos túneles era realmente escalofriante, un silencio casi sepulcral hacía que hasta la más leve de sus pisadas resonaran con el eco de las paredes. Se podían escuchar los chirridos de las ratas y el goteo de algunas zonas en las que parecía que había leves escapes de agua.

Sus pasos eran cortos y se detenía a menudo a escuchar porque sentía como si alguien la observara desde la oscuridad. El miedo la invadía y paralizaba por momentos, pero ya era demasiado tarde para volverse atrás, debía estar casi a mitad de camino cuando unas voces la alertaron. Por un momento pensó en gritar para que supieran que estaba allí pero decidió ser cauta y apagar la luz de su teléfono mientras se escondía en un estrecho pasillo que había en un lateral del túnel.

Mientras permanecía escondida y en silencio pudo ver la figura de dos hombres bastante corpulentos, sus ojos cada vez se adaptaban más a la escasa iluminación de las luces de emergencia que había cada muchos metros en el túnel. Ambos parecían discutir acaloradamente por un cartón de vino y a escasos metros de donde se encontraba Paula comenzaron los empujones y golpes. El más grande de ellos le propinó un puñetazo que tumbó al otro y gloriosamente alzó su trofeo mientras de un trago se bebía casi la mitad del contenido del cartón de vino.

El más pequeño enfurecido sacó un cuchillo de la espalda y se lo clavó repetidamente en el cuello a su rival, realmente se ensañó con su cadáver y a pesar de la poca luz Paula pudo ver con claridad como tenía toda la cara manchada de sangre. Recogió el poco vino que quedaba y se lo tomó de un trago.

Paula estaba temblando del miedo, no se atrevía ni a respirar y desde luego mucho menos a moverse, si estaba lo suficientemente quieta tal vez el vagabundo asesino se iría de allí sin verla. Pero la casualidad no se quiso aliar con ella y justo cuando el asesino se daba la vuelta para marcharse del lugar la batería de su teléfono la delató. Un incesante pitido advirtiendo que la carga estaba a punto de agotarse comenzó a sonar y el vagabundo se giró de inmediato.

¿Hay alguien ahí? Puedo escucharte, ¡Sal inmediatamente o te rajo!

La pobre chica se quedó petrificada y no sabía como actuar mientras el asesino se acercaba a ella. Por instinto decidió tirarle el teléfono con tan mala puntería que este pasó por encima del vagabundo y golpeó la pared del fondo. Él, que todavía no había visto a la chica, escuchó un ruido a sus espalda y se giró, momento que aprovechó Paula para salir de la oscuridad y empujarle a la vez que salía corriendo.

El vagabundo enfureció de tal manera que no dejaba de gritar e insultar a Paula, se levantó y comenzó a perseguirla por los túneles. Ella no era una buena deportista pero el miedo se apoderó de sus piernas y le dio fuerza para correr dejando atrás los zapatos de medio tacón que llevaba aquella noche, sus pies se ensangrentaron mientras corría sobre la gravilla y guijarros del suelo de túnel. Sin embargo el miedo era más fuerte que el dolor y no se detuvo a pesar de que en varias ocasiones estuvo a punto de caerse al tropezar por culpa de la casi total oscuridad de su ruta de huída.

Al llegar a la estación Paula ya había logrado sacar unos cuantos metros a su perseguidor y subió al andén para adentrarse en los pasillos que la llevaban a la salida del Metro. A sus piernas empezaban a fallarle las fuerzas pero no se podía parar a descansar así que casi extenuada subió el último tramo de escaleras.

Lo que vio allí la heló la sangre, la estación estaba al igual que la anterior cerrada y no parecía haber nadie, comenzó a gritar desesperada, a gesticular a las cámaras y golpear las puertas. Pero su perseguidor que conocía a la perfección los horarios y hábitos de los trabajadores del metro ya había subido la escalera y la había cortado toda posible ruta de escape.

El asesino se abalanzó sobre ella y tras inmovilizarla la violó y sometió durante más de una hora. Cuando había saciado todos sus apetitos sexuales sacó de nuevo el oxidado y ensangrentado cuchillo con el que había matado al otro vagabundo y se lo hundió repetidamente en el pecho hasta que Paula dejó de patalear y murió con una horrible expresión de terror en su rostro.

Al día siguiente los trabajadores se encontraron con un surco de sangre que se perdía en la profundidad del túnel, asustados deciden revisar las cintas de vídeo que grabaron esa noche y pudieron observar la desgarradora escena de la violación y asesinato y como el vagabundo arrastraba el cuerpo de Paula dejándolo caer escaleras abajo para de nuevo arrastrarlo hasta la oscuridad de las vías del tren.

La policía localizó los dos cuerpos pero no encontraron ni rastro del asesino, del cual se dice que todavía utiliza los túneles del subterráneo para esconderse de noche.

Deep web


Este es un tema que se conoce o por muchos o bien por pocos. Imaginemos que internet es un glacial, pues en la superficie que no cubre el agua es donde nos encontramos nosotros (un 10% de la estructura total del glacial) y el resto se encuentra por debajo algo que no podemos acceder muy fácilmente.

Sumergido ya en esas páginas ''prohibidas'' encontraremos todo tipos de contenido,desde tráfico de droga hasta contratación de hackers,asesinos,etc...

No es muy recomendable entrar en estos niveles, ya que sería como si le dijeras hola a la policía, te descubrirían al instante.No es muy aconsejable meterte por estas páginas,yo al menos no he sido capaz,solo lo redacto porque me parece una información interesante y quería que todos la conocieran.El internet que vemos no es nada en comparación con todo lo que se nos oculta y es algo que deja bastante impactado,a continuación dejo un gráfico donde se muestra un claro ejemplo gráfico de estas webs



¿De dónde proviene la palabra FUCK?

Pues estando aburrido en mi casa pensé... ¿de donde proviene la palabra FUCK?
Así que para saciar mi curiosidad, me metí en Google y lo busqué. Y esto fue lo que encontré.

En la antigua Inglaterra la gente no podia tener sexo sin contar con el consentimiento del Rey (a menos que se tratara de un miembro de la familia real).
Cuando la gente queria tener un hijo debia solicitar un permiso al monarca quien le entregaba una placa que debia colgar fuera de su puerta mientras tenian relaciones La placa decia "Fornication Under Consent of the King" (Fornicando bajo el concentimiento del Rey).
Ese es el origen de la palabrita.

Bigotes contra el cáncer de próstata

Estaba viendo una ''batidora'' de programa y por casualidad apareció esto y me hizo gracia al principio creyendo que era una apuesta a nivel global pero resulta que era por una buena causa,entonces decidí publicarlo

Todo comenzó hace una década como una diversión de un grupo de amigos australianos. Preocupados por los pocos bigotes que veían a su alrededor, decidieron dejarse crecer uno durante el mes de noviembre. Querían, además, hacer una suerte de homenaje al estilo de los años 80.

Nueve años después, Movember es un fenómeno global cuya meta es sensibilizar a la opinión pública sobre la salud masculina en general, y sobre el cáncer de próstata y de testículos en particular.

Jaime Lanza, coordinador de Movember España, conoció a los iniciadores del proyecto ya en 2002, y trasladó la idea a su país, más concreto a su ciudad natal, Santander, en el norte de España

"Pedimos a todos los hombres de todo el mundo que se dejen crecer el bigote para que sirva como valla publicitaria"
Jaime Lanza, coordinador de Movember España
España es el único país de habla hispana que forma parte de la campaña oficial, que está integrada por 21 países: Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Irlanda, EE.UU., Canadá, Sudáfrica, Finlandia, Países Bajos, Dinamarca, Noruega, Bélgica, República Checa, España, Hong Kong, Singapur, Francia, Alemania, Suecia, Suiza y Austria.
"Es una campaña de participación que viene de la mano de Movember Foundation, en la que pedimos a todos los hombres de todo el mundo que se dejen crecer el bigote para que sirva como valla publicitaria", le explica Jaime Lanza a BBC Mundo.
"El bigote representa mucho para quien lo lleva y para la persona que lo ve. Si normalmente no llevas bigote, cuando ven que te lo estás dejando crecer te hacen preguntas y ahí muestras tu orgullo, cuentas la historia, conciencias y sensibilizas.
"Esto tiene un impacto en la salud masculina, queremos eliminar cierto tipo de hombría, ese sentido de masculinidad antiguo que nos hace pensar que somos indestructibles y que nos impide pedir o buscar ayuda", dice.


viernes, 15 de marzo de 2013

El diablo en el espejo (Leyenda Urbana)

Algunas de las leyendas urbanas más comunes tienen en común el factor de un grupo de jóvenes que retan a alguno de sus miembros a realizar una invocación. Siempre aparece algún “valiente” para demostrar que no tiene miedo y se ofrece a desmentir la leyenda. El resultado suele ser fatal.
Unos amigos se reunieron para compartir una noche de alcohol y risas en mitad de un descampado. Como es habitual en este tipo de reuniones sin saber como,  empezaron a contar historias de terror y leyendas que conocían. Un par de ellos escuchaban asustados las escalofriantes historias que se contaban, pero la mayoría que ya llevaba un par de copas de mas, aprovechaban para bromear y tratar de asustar con un grito o saltando sobre los amigos cada vez que la narración hacía un silencio.

Sin embargo cuando Alberto comenzó a contar su leyenda todos se quedaron como petrificados:

“En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, a poder ser negras, apaga la luz y sitúate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y mantenlos cerrados hasta que quede sólo una campanada de las doce que deben sonar. En ese momento el Diablo se aparecerá en el espejo sólo durante un segundo”

Tras terminar su historia nadie sabía que decir, los envalentonados muchachos estaban realmente asustados porque sabían que con las fuerzas del más allá no se debe bromear y la figura del Diablo siempre ha sido una de las más temidas desde el comienzo de la humanidad.


Pero para Pablo era el momento perfecto para hacerse el machito, siempre había sido un segundón en el grupo y nadie le tomaba en cuenta por lo que era el momento perfecto para hacerse el valiente:

“¡Eso es mentira y yo lo puedo demostrar cuando quieras!”

Todos se giraron a mirarle y rápidamente Alberto contestó:

- ¿Si tan valiente eres por qué no lo probamos? Dentro de un par de días será Nochebuena, yo mismo pongo las velas. Pero si te echas atrás te tendrás que comer las doce velitas delante de todo el grupo en año nuevo.

-Ok, pero si lo hago y te demuestro lo contrario ¡Quien se comerá las velas serás tú por bocazas!


El grupo se rió y pasados unos minutos todo parecía haber quedado olvidado, pero para Alberto eso había sido un desafío a su autoridad como el líder del grupo y no iba a quedar así. Por lo que un par de días después se presentó en la casa de Pablo con una bolsa que contenía doce velas negras, una biblia satánica que le había prestado un amigo gótico de su hermana, un pentagrama con la cabeza de un carnero y una cámara capaz de grabar en la oscuridad que su padre guardaba en uno de los armarios como si fuera de oro.

Su intención era que cuando Pablo viera lo “completo” de su ritual de invocación se echara atrás y le pidiera disculpas pero lo que no se podía esperar es que el chico reafirmado en su intención de hacerle comerse las velas frente a todos en la fiesta de Año Nuevo bromeara sobre el tamaño de estas:

- ¿Qué pasa Alberto que no las había más grandes? ¿Tanto miedo te da tragártelas delante del grupo que has ido a comprar velas de cumpleaños?

- Tú tranquilo Pablito que cuando te cagues del susto al menos las llamas de las velas ocultarán el olor.

Alberto entró en la casa de Pablo y sin dirigirle ni una mirada mas pasó al baño de su habitación.

Tal y como había visto en varias páginas de invocaciones que había encontrado en Internet colocó cinco de las velas en cada una de las puntas del pentagrama, cuatro de ellas a los lados del espejo y las tres restantes junto a la biblia satánica que intencionadamente dejó abierta por una página en la que había una especie de invocación o ritual. La escena del cuarto de baño con el pentagrama iluminado únicamente por la luz de las velas era digno de una película de terror y Pablo a pesar de tener que hacerse el valiente sintió como se le encogía el estómago al pensar que tenía que entrar solo para realizar la invocación.

- Bueno chaval hasta aquí puedo estar yo en el baño- dijo Alberto con voz socarrona – por si te echas atrás en el último momento y abres los ojos antes de tiempo te he colocado una cámara de vídeo ¡Mucha suerte, espero que la leyenda no sea cierta porque de lo contrario no creo que lo cuentes! – dijo intentando darle aún más miedo – Yo te espero aquí fuera para que no te de por salir corriendo.

Pablo se encontraba dentro del baño con la luz apagada, faltaba menos de un minuto y ya sentía como las gotas de sudor le caían por la frente. Una cosa es hacerse el chulito delante de todo el mundo pero otra era encontrarse con ese escenario aterrador y disponerse a invocar al mismo Diablo por una apuesta. Sin embargo reunió todas sus fuerzas para no salir corriendo y cuando Alberto le avisó cerró los ojos.

Pocos segundos después escuchó la primera campanada del reloj que tenían sus padres en el salón, el miedo que tenía y el silencio era tal que cada una de ellas parecían sonar cada vez más lentas. Al tener los ojos cerrados no percibió que con cada campanada se apagaba una vela, como si el mismo Diablo estuviera consumiendo cada una de ellas al ritmo necesario para que se apagaran simultáneamente a cada uno de los “clang” del reloj. Al sonar la campanada número once, tal y como le había indicado Alberto, Pablo abrió los ojos…

Alberto al otro lado de la puerta del baño esperaba que Pablo se echara atrás y saliera en cualquier momento, pero tras sonar la última campanada todo quedó en silencio. Llamó a su “amigo” pero no obtenía respuesta, ya había transcurrido más de un minuto y Pablo no salía así que decidió abrir la puerta. Al abrirla todo estaba a oscuras y sólo se escuchaba una respiración ahogada en el suelo, un fuerte olor a azufre inundaba el lugar y Alberto sintió que algo iba mal. Encendió la luz del baño y se encontró al otro chico con la cara desencajada del miedo mientras se llevaba fuertemente la mano al pecho.

De puro terror había sufrido un ataque al corazón y lo único que alcazaba a decir era:

“Lo he visto, lo he visto”.

viernes, 15 de febrero de 2013

¿Por qué surgió el Día de San Valentín?

Esto es una pequeña curiosidad que pongo aprovechando que ayer 14 de febrero fue el día de los enamorados.

Resulta que el día de los enamorados surgió en la antigua Roma, en el siglo |||. El Emperador Claudius II había prohibido el casamiento durante los períodos de guerra, porque creía que los soldados solteros eran más eficientes. Pero el cura Valentim desobedeció la orden y celebró varios casamientos. Por haber desobedecido, fue condenado a muerte y se convirtió en santo. La fecha en que murió, 14 de febrero, comenzó a ser celebrada, por ingleses y franceses en el siglo XVII, como Día de San Valentín y Día de los Enamorados al mismo tiempo. Un siglo después, Estados Unidos la adoptó como Valentine´s Day.